¿Cómo la química cambió el mundo?

06. El inicio de la agricultura: domesticación y química del suelo

intercambio catiónico (CIC), es clave en la fertilidad del suelo, pues mejora la disponibilidad de nutrien tes y evita su lixiviación (Stevenson, 1994; Brady & Weil, 2016). Los microorganismos del suelo desempeñan un papel esencial en la fertilidad agrícola. Algunas bacterias facilitan la disponibilidad de minerales clave, mientras que las micorrizas —hongos sim bióticos asociados a las raíces— incrementan la absorción de agua y nutrientes, fortaleciendo así a las plantas. Además, la actividad de bacterias ni trificantes y hongos descomponedores trans forma el nitrógeno presente en la materia orgánica en formas inorgánicas asimilables, principalmente ion nitrato (NO₃⁻) y amonio (NH₄⁺). Este proceso, denominado mineralización (Figura 6.12, núme ro 4), establece un vínculo directo entre química y agricultura desde los inicios de la historia humana organizada (FAO, 2005).

Formación de suelos ácidos

Durante la descomposición de restos vegetales (hojas, raíces o tallos) se generan compuestos como los ácidos orgánicos —principalmente húmi cos y fúlvicos—, además de dióxido de carbono (CO₂). Este CO₂, al disolverse en el agua del suelo, forma ácido carbónico (H₂CO₃), el cual libera pro tones (H⁺), contribuyendo así a la acidificación del suelo (Sposito, 2008): En regiones lluviosas, además, la percolación del agua arrastra cationes básicos como Ca²⁺, Mg²⁺ y K⁺ hacia capas más profundas del perfil del suelo. Estos cationes, al estar normalmente asociados a aniones como OH⁻, CO₃²⁻ o HCO₃⁻, los que reac cionan con iones H+ y, por lo tanto, disminuyen la acidez. Cuando son lixiviados, el suelo pierde parte (6.6)

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