¿Cómo la química cambió el mundo?

06. El inicio de la agricultura: domesticación y química del suelo

mental para la cocción de alimentos, la elaboración de cerámica y, más tarde, para los hornos metalúr gicos. Algunas especies eran preferidas por su dure za, resistencia o facilidad de trabajo, como la encina (Quercus ilex), el olivo (Olea europaea) o diversas coníferas, mientras que otras eran valoradas por su capacidad de producir brasas duraderas o por aportar aromas y propiedades específicas durante la combustión, como en el ahumado de alimentos. Además, la madera desempeñaba un papel central en la producción de carbón vegetal, una fuente energética más eficiente y controlable que la leña, esencial en el desarrollo de tecnologías de alta tem peratura en la Antigüedad. Como subproducto, las cenizas de especies como roble, haya o encina, ricas en carbonato de potasio (K₂CO₃) , se emplea ban para elaborar jabón al reaccionar con grasas ani males o vegetales, constituyendo una de las primeras aplicaciones químicas prácticas derivadas de la vida

cotidiana (Forbes, 1956).

• Las fibras vegetales —como el lino (Linum usitatissimum), el cáñamo (Cannabis sativa) o el al godón (Gossypium spp.)— se utilizaron en la con fección de tejidos, redes y cordajes , lo que redujo la dependencia de materiales de origen ani mal, como pieles y lanas para la elaboración de ves timentas y otros implementos (Barber, 1991; Gleba & Harris, 2018/2019). Su resistencia, flexibilidad y facilidad de trenzado las hicieron fundamentales en actividades como la pesca, mediante redes, cuerdas y sedales que aumentaban la eficiencia en la captura de peces y mariscos (Barber, 1991; Gleba & Harris, 2018/2019). Asimismo, se usaban en la agricultura para sogas y ataduras, en la navegación para velas y cabos, y en la vida doméstica para sacos, mantas y lienzos, contribuyendo al desarrollo económico y tecnológico de las primeras sociedades agrícolas y costeras (Barber, 1991).

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