¿Cómo la química cambió el mundo?

09. El cobre y el nacimiento de la metalurgia

El primer tratamiento del cobre Más tarde se observó que, al calentar el cobre entre 200–300 °C (hasta ~400 °C según el trabajo en frío previo) antes de martillarlo, aumentaban su maleabilidad y ductilidad y disminuían su dureza y fragilidad: este proceso se conoce como recocido. Unos dos mil años después de su descubrimiento, en Mesopotamia —quizá por analogía con la coc ción de cerámicas— se empezó a calentar el metal en fogones y, posteriormente, en hornos de tiro forzado , que se construían semienterrados , con arcilla/cerámica refractaria y piedra, eran pequeños (cerca de 50 cm de diámetro) y apor taban aire por toberas en la pared (más tarde con sistemas de soplado). Estas toberas permitían dosificar y dirigir el aire justo sobre el lecho de car bón, creando una zona de combustión muy caliente donde el oxígeno reaccionaba primero con el car bono y no con el metal; además, la ligera sobrepre

sión interna evitaba entradas de aire por rendijas. Como resultado, predominaban gases reductores como CO (reacción de Boudouard: CO₂(g) + C(s) 2 CO(g) ) y, cuando había humedad, H₂ (reacción agua–gas: C(s) + H₂O(l) → CO(g) + H₂(g) ), lo que establecía una atmósfera pobre en O₂ capaz de proteger al cobre de la oxidación y de reducir óxidos superficiales (por ejemplo: Cu₂O(s) + CO(g) → 2 Cu(s) + CO₂(g) ). Este control del aire y de la química de los gases permitía alcanzar temperaturas más altas y un mejor control de la atmósfera , suficientes para fundir el co bre (≈ 1 085 °C) . El metal líquido se vertía en moldes de piedra o cerámica para darle forma y se empleaba carbón vegetal como combustible (Gómez Ramos, 1996, Rehder, 2000). ⇌

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