¿Cómo la química cambió el mundo?
19. La pólvora y el cambio en la estrategia militar
El uso de metales marcó una diferencia significativa en la manera de enfrentar los conflictos bélicos y otorgó superioridad tecnológica a las civilizaciones que los dominaban. Con el tiempo, algunas cultu ras también emplearon dispositivos incendiarios con sustancias de origen químico: en el asedio de Platea (429–427 a. C.), los peloponesios amonto naron madera y añadieron brea o alquitrán y azu fre para incendiar las defensas (Tucídides, 2014). El humo resultante de quemar azufre y brea sería intensamente irritante —por la formación de dióxido de azufre (SO₂) —, aunque no se tra taba de un arma química en el sentido moderno (ATSDR, 2016; WHO, 2006). En Delio (424 a. C.), las fuentes describen un artefacto sobre ruedas con tubo y fuelles que proyectaba fuego y humo contra las fortificaciones (Tucídides, 2014). Como referente técnico más general, los tratados de tác tica posteriores incluyen recetas incendiarias con brea, azufre, fibras bastas de lino o cáñamo, olíba
no (resina aromática del género Boswellia, usada tradicionalmente como incienso) y serrín de pino. (Aeneas Tacticus, s. IV a. C.). En el siglo VII d. C., el Imperio bizantino —herede ro oriental de Roma, con capital en Constantinopla y lengua de cultura griega— se vio amenazado por la expansión omeya, que en pocas décadas dominó Siria, Palestina y Egipto. En ese contexto, los bizan tinos desplegaron el fuego griego, un sistema incendiario proyectado mediante sifones desde naves (dromones) y concebido para el com bate naval; las fuentes sitúan su introducción bajo Constantino IV (668–685) y lo atribuyen al técnico Calínico/Kallínikos de Heliópolis, aunque la auto ría exacta sigue siendo debatida (Pryor & Jeffreys, 2006, Roland, 1992).
La composición de la mezcla fue un secreto de Estado , por lo que su fórmula exacta es des-
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