¿Cómo la química cambió el mundo?
22. La termodinámica en la Revolución Industrial
más grandes, temperaturas más altas y esta bles , y un suministro energético desvinculado de la madera, abaratando el arrabio y abriendo la puerta a la mecanización posterior (Allen, 2009). A partir de ahí, se introdujo el llamado puddling en hornos de reverbero, donde el arrabio se agitaba en una atmósfera oxidante (alto O₂). Aquí, el arrabio se “purgaba” al oxidar carbono e impure zas, transformándose en hierro forjado de mayor ductilidad. El paso posterior por trenes de lami nación expulsaba escoria remanente y uniformaba las dimensiones, lo que permitió producir barras y planchas de forma estandarizada y a mayor ritmo (Tylecote, 1992). Más tarde, se añadió el proce so llamado hot blast , que consistía en incorporar aire de soplado precalentado a los altos hornos, elevando la temperatura efectiva del proceso, re duciendo de forma marcada el consumo de coque y permitiendo usar combustibles y menas de me nor calidad. El resultado fue hierro abundante y
Aún con la incorporación de nuevas hiladoras y telares, estas medidas resultaron insuficientes para sostener el ritmo que exigía la industria: el in cremento de velocidad y carga de trabajo en fábri ca demandó más potencia instalada, componentes metálicos más resistentes y un suministro energé tico más denso y confiable. En consecuencia, fue imprescindible realizar los siguientes avances: 1. Mejorar la producción de hierro: Uno de los factores decisivos para impulsar industria, como la algodonera fue disponer de herramien tas y maquinaria más resistentes, lo que exigía abaratar y multiplicar la producción de hierro (Allen, 2009). Hasta entonces, los altos hornos ingleses dependían de carbón vegetal , cada vez más caro y escaso, y producían hierro con impurezas que requería refundición, lo que elevaba el coste de producción (Tylecote, 1992). La sustitución por coque permitió hornos
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