¿Cómo la química cambió el mundo?

29. El agua potable: tratamiento químico para la salud pública

La Revolución Industrial, iniciada en Gran Bre taña a mediados del siglo XVIII, impulsó un ace lerado crecimiento urbano en ciudades como Londres, cuya población aumentó de forma ver tiginosa (Griffin, 2010). La creciente demanda de viviendas dio lugar a la construcción de edifica ciones precarias en zonas densamente pobladas, marcadas por el hacinamiento, la suciedad y la proliferación de ratas. Caminar por las calles lon dinenses durante este periodo era enfrentarse a un entorno insalubre, donde abundaban el ex cremento, la orina, los despojos de animales y otros residuos orgánicos, al punto de hacerlas prácticamente intransitables (Porter, 1994). Esta acumulación de inmundicias también afec taba al río Támesis, convertido en un verdade ro caldo de cultivo para diversos patógenos. A pesar de ello, el agua del río seguía utilizándo se para el aseo personal y, lo que es aún más

alarmante, para el consumo humano. Las conse cuencias fueron devastadoras: la propagación de enfermedades infecciosas y un aumento dramá tico en los índices de mortalidad, especialmen te en los barrios marginales. Si bien la teoría germinal aún no había sido aceptada por la comunidad médica, algunos naturalis tas (por ejemplo, Antonie van Leeuwenhoek (1632–1723) en el siglo XVII) ya habían ob servado “animalículos” al microscopio; el desconocimiento residía en no reconocer su rol causal en las enfermedades . La si tuación era tan extrema que algunos contempo ráneos la describieron como “el infierno en la tierra” (Engels, 1845/1846).

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