¿Cómo la química cambió el mundo?

05. Cerámica prehistórica: transformación química de arcillas

• En una atmósfera oxidante , la presencia abun dante de oxígeno favorecía la formación de óxidos de hierro en estados de oxidación más elevados, como el óxido férrico (Fe₂O₃) , responsable de las características tonalidades rojizas de la cerámica (Tite, 2008; Maggetti, 1982). De este modo, una pieza que tras el moldeado y secado al aire puede presentar un color pardo o café, adquiere posteriormente en el horno una tonalidad rojiza debido a la oxidación del hierro, como se muestra en la figura 5.4. En una atmósfera reductora , con oxígeno es caso, se favorece la formación de compuestos de hierro en estados reducidos (como la magnetita, Fe₃O₄, o los silicatos ferrosos, FeSiO₃). El resultado son colores más oscuros —grises, negros o par dos—, que en ocasiones incluyen residuos de car bono en la superficie (Tite, 2008).

forma por completo en un material nuevo: rígido, capaz de soportar altas temperaturas y de man tener estabilidad química frente al agua o los ali mentos. Su desventaja era la fragilidad: cuando una parte de la red se rompía, la fisura se propagaba con facilidad, provocando el quiebre de la pieza (Kingery et al., 1976/2007).

El color final de la cerámica no dependía solo de la composición mineralógica de la arcilla, sino tam bién de la atmósfera de cocción. Esta podía ser oxidante , en el caso de tener una alta cantidad de oxígeno, debido a que son hornos abiertos o fogatas, mientras que la atmósfera reductora es propia de hornos cerrados o con limitación de oxí geno (Tite, 2008). La atmósfera del horno y el color

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