FlippingFood III 2021
Dietas altas en proteínas:
Dietas bajas en carbohidratos
Una revisión sistemática realizada por Wycherly et al. tuvo como objetivo comparar el efecto de dietas con restricción calórica, isocalóricas, alta en proteínas (30,5 ± 2,4% del VCT) y baja en grasa (27,8 ± 3,2% del VCT) versus dietas normoproteicas (17,5 ± 1,5% del VCT,) baja en grasa, en la baja de peso y composición corporal. Como resultado se obtuvo que las dietas altas en proteínas y bajas en grasa mostraron una reducción mayor de peso (-0,79 kg; 95% CI: -1,50, -0,08 kg) y masa grasa (FM; -0,87 kg; 95% CI: -1,26, -0,48 kg) en un periodo de 12 meses. Por otra parte, las dietas altas en proteínas producen disminución en los niveles de triglicéridos (0,23 mmol / L; IC del 95%, -0,36 a -0,11) y aumento en los niveles de colesterol HDL (0,61 mmol / L; IC del 95%, 0, 20 a 1,02) (Wycherley et al. 2012). El mecanismo específico por el cual las dietas altas en proteínas generan una mayor pérdida de peso aún no está claro. Sin embargo, se cree que se relaciona con la preservación de la masa libre de grasa (FFM), debido a que la FFM está fuertemente relacionada con el gasto energético en reposo (REE) siendo este un 60-70% del gasto energético diario. De esta manera, mantener un REE alto por la mantención de la FFM con una dieta alta en proteínas puede inducir un déficit calórico mayor a lo largo del tiempo (Wolfe 2016). Adicional a esto, el efecto térmico de las proteínas es mayor en comparación con una ingesta equivalente de CHO o grasa, contribuyendo así, a generar un mayor déficit calórico (Hamman 2006).
Existe evidencia que respalda que el consumo de carbohidratos simples, como el azúcar o los jarabes de maíz altos en fructosa, dificultan la baja de peso, esto ya que al ser agregados a los alimentos o bebidas, aumenta su valor calórico y disminuyen la saciedad, aumentando así la ingesta total de energía (Bray y Popkin 2014). Las dietas bajas en carbohidratos, definidas como un aporte de 20 a 120 g/día de carbohidratos, se sustentan en la base de reducir la secreción de insulina y aumentar el glucagón, con lo que aumentaría la oxidación de grasas. Sin embargo, ensayos clínicos que compararon dietas bajas en carbohidratos con dietas bajas en grasas, ambas isoproteicas, reportaron bajas de peso similares, e incluso reportaron una disminución mayor de masa grasa con dietas bajas en grasa (Freire 2020). Una revisión sistemática (Hall y Guo 2017) de 32 estudios donde se analizaron dietas isoproteicas, con diferencias en su composición de CHO y lípidos, demostró que la pérdida de masa grasa fue 16 g/día (p<0,001) en favor de las dietas bajas en grasas. Dietas más restrictivas, como la dieta cetogénica (KD), han demostrado lograr bajas de peso en el corto plazo. Bueno et al. demostró una baja de peso de 0,91 kg con la dieta cetogénica. Sin embargo, es importante tener en cuenta los efectos adversos que conlleva una KD, además de que los efectos sobre los lípidos plasmáticos aún no están claros.
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